2007/08/31 | By: Amparo

mis locos bajitos

El post de ybris sobre los locos bajitos y las muñecas de Vi abren recuerdos de los primeros años de mi memoria, no puedo precisar cuantos tendría pero salí de Teruel a los nueve, diría que fue la primera muñeca rusa que llene de secuencias.

Es difícil describir mi casa, una parte de ella estaba incrustada dentro de la tierra y sobre la que quedaba visible se levantaba otra que siempre me pareció grande y hermosa, tenia una gran terraza en la entrada cubierta por una parra, mi brazo luce una larga cicatriz de la que siempre me he sentido orgullosa ya que no era tarea fácil subir a coger las uvas que majestuosas colgaban en las alturas.
En esta casa vivía la familia Nolasco, el tío Pedro tenia autobuses de línea, la tía Pilar era una mujer muy guapa que siempre estaba muy arreglada, tenían tres hijos que emparejaban con los tres que éramos nosotros, Mª Pilar tenia la misma edad que mi hermano mayor, Pedrito como mi segundo hermano y Amelia que era como yo.

Pues bien, mi niñez estuvo totalmente ligada a esta familia, Amelia y yo decíamos que éramos primas, a pesar de la familiaridad había cosas que nos separaban y que me costaban entender, todos ellos salian juntos los domingos por la mañana a misa, yo veía aquello como una muestra de familia ejemplar que estaba muy unida mientras que en la mía mi padre siempre estaba ausente y mi madre trabajando.

En la escuela cuando nos hablaban o preguntaban sobre las profesiones de nuestros padres ella decía orgullosa-mi papa es gerente- ya la miraba boquiabierta y queriendo engrandecer al mió replicaba- pues mi padre, hace carreteras-

Hay muchas pequeñas anécdotas, la mayoría las recuerdo por las veces que oí contarlas a mi madre, como el cariño que le tenia el tío Pedro a mi hermano mediano por lo estudioso que era comparado con su Pedrito y que por eso medio en el colegio para que pudiese estudiar sin que nos costase un duro en una de las mejores escuelas de curas de Teruel, o las veces que la tía Pilar le prestó algunas perras mientras llegaba el giro de mi padre.

Pero sin duda, la frase que marco mi infancia y que muy al contrario de ybris no dejo en mí ninguna ternura si no todo lo contrario fue la obsesión del dichoso Pedrito siempre agachado delante de mi para verme las bragas o corriendo detrás diciendo…déjame que te toque el culo.

Ahora ya no se decir si mi niñez fue buena o mala, si había traumas o no, pero en el fondo de mi mente hay imágenes que siempre he querido olvidar.

3 comentarios:

María Manuela dijo...

Jo... me dejas intrigá con el niño ese de las bragas...
Siempre hay un listo que quiere ver bragas y una presumida en los recuerdos de la infancia. También imágenes para olvidar, pero en la mía son más para recordar. La recuerdo pobremente feliz.

ybris dijo...

Oye. Cómo gusta recordar cuando uno tiene recuerdos que ordenar y colocar como muñecas rusas.
Y, aunque no viene a nada y es más bien poco serio, me vino a la mente el chiste aquel de aquella que decía: "Siempre quiere mirarme las bragas, pero hoy se va a joder porque voy a ir sin ellas"

Besos.

Fernando Sarría dijo...

uff!!...tener recuerdos es lo mejor...no importa tampoco si alguno no es agradable..la vida está llena de todo...espero que el tiempo te conserve la memoria y sigas ilustrandonos con tus avatares por la vida...a mi siempre me gusta ser "la memoria" de mi familia..besos.