2014/02/21 | By: Amparo

¿Cómo, por qué, para qué?



 Semidormido y exhausto, Abdou piensa en la casa que preparara para su amada. Una casita situada en un lugar soleado desde donde se divise el bosque, un jardín en el que habrá un pequeño huerto donde cultivaran hortalizas, un cerezo que florecerá cada primavera y un poco más tarde, con el tiempo, un niño y una niña que llenaran de voces la casa y le despertaran cada mañana.

Un golpe, un ruido extraño, lo trae a la realidad, no estaba dormido, sus piernas apenas se mueven, no las siente, el frío las ha entumecido, intenta bracear, mantenerse a flote….otro golpe… esta vez más cerca.

 A Abdou le parece ver unas siluetas en el horizonte, piensa que vienen en su ayuda y como puede sin apenas fuerzas alza los brazos para hacerse ver…más golpes, impactos que resuenan en sus oídos como ecos de días anteriores que ya creía superados.


Los sencillos sueños de Abdou quedan navegando  en las frías aguas del mar arrebatados por las crueles garras de un mundo sin justicia.... Nuestro mundo
2014/02/10 | By: Amparo

No somos infantas tontas, somos mujeres conscientes




Este fin de semana ha estado cargado de emociones y de recuerdos. El sábado por la noche la película “La voz dormida” ponía los pelos de punta ante la dureza de las imágenes de lo que fue una etapa muy negra en esta España nuestra y en el recuerdo de los que como yo aun rozo de soslayo algunos acontecimientos  difícilmente se pueden olvidar, mi padre trabajando por unas miserables pesetas en batallón de trabajadores, mi madre arrodillada fregando las tarimas de la Catedral de Teruel o lavando ropa en el lavadero de aquella casa de ricos y cuyo lugar para asear sus ropas era más grande que toda la casa en la que vivíamos.

Siempre supe que mi padre era rojo y que renuncio a una vida acomodada en una familia burguesa y beata, y de mi madre poco a poco y como fui creciendo conocí todas las penurias que padecieron durante la guerra y en los años siguientes.

Esa noche, cuando me acosté, no podía dormirme, y pensé, recordé los años de lucha contra el franquismo y la angustia de mi madre cuando mis hermanos tardaban en llegar a casa por las noches, en el dolor que vi en su rostro el día que uno de sus hijos ya no vino a dormir y se lo llevaron preso


Anoche, Marian Alvarez  y Natalia Molina alzaron su voz en la gala de los Goya reivindicando el derecho de las mujeres a decidir cómo queremos ser y que queremos hacer con nuestras vidas. Emociona cuando escuchas a estas mujeres tan guapas reclamar los derechos de todas las mujeres, pero además de la emoción afluye también un sentimiento de rabia, rabia al pensar que olvidamos que no podemos bajar la guardia, que agazapados y disfrazados de corderos están los lobos de esa maldita derecha escudada tras la banca, la iglesia y los poderosos.


Estos recuerdos me llevan a la conclusión de que nunca debemos confiar en quienes gobiernan y manipulan las leyes a su antojo, que siempre tenemos que estar alertas para no dejar que nos quieran hacer dar pasos hacia atrás, que nuestras metas no son defraudar ni tener cuentas en paraísos fiscales ni ser princesas ni infanta tonta, nuestras metas son ser mujeres libres con derechos propios que ningún gobierno tiene derecho arrebatarnos.