2011/10/01 | By: Amparo

¿donde andas, utopía ?


Todos los días me levanto con el firme propósito de cambiar el rumbo, de emprender nuevas tareas que le den sentido a mi vida, pero no lo consigo, escribir ya no me es posible, las palabras que hasta hace poco manejaba con cierta soltura se han vuelto pesadas y me cuesta un gran esfuerzo trasportarlas de mi mente al folio.

Las ideas, los pensamientos y las inquietudes que siempre me han caracterizado también están apalancadas en mi interior y se resisten a expresarse libremente.

Solamente de vez en cuando un pequeño atisbo de querer ser aquella que fui aparece tenuemente ante mis ojos, ocurre entonces que lo que veo esta tan confuso que la indolencia hace que los vuelva a cerrar y permanecer en penumbra.

Hoy….un pequeño rayo de luz me ha despertado. Es quizás esto lo que me sobrecoge, que solo se escribir sobre lo que veo, y lo que vislumbro no me gusta.

Dice Galeano ….

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

Esta frase me martillea desde hace días en la cabeza. Ya no tenemos utopía, nos la han robado los bancos de la misma manera que nos usurpan nuestros ahorros. Nos la ha quitado el trabajo inexistente que proporcionaba estabilidad a nuestras vidas. Nos la han quitado los gobernantes…esos personajes parlanchines y embusteros que con vanas promesas se apropian de nuestra mente.

Me resulta penoso que estas sean la palabra que escribo después de meses de silencio, la ilusión, los sueños, el futuro, la utopía…están tan débiles como el rayo de sol que esta mañana lucha por vencer a la tormenta.

2011/04/29 | By: Amparo

Carpe diem. Lo escribí en el 2009

Manuel llega cansado, tira mano al bolsillo del pantalón para extraer la llave de su casa, siente un gran peso, la llave es pesada, tremendamente pesada a pesar del pequeño tamaño y el material leve con el que está forjada. Da una mirada al pequeño objeto, se le antoja que lo que su mano sostiene es una enorme llave de hierro de aquellas que colgaban en un clavo detrás de la puerta de la casa de sus abuelos allá en el pueblo, aquel pequeño pueblo donde pasó algunos de los veranos de su infancia.

Una vez dentro de la casa se deja caer con desgana en el sillón, cierra los ojos y al poco se duerme.

- Mamá, ¿por que el abuelo no tiene tele?- pregunta Manolito

- En el pueblo solo la gente rica tiene tele, alguna vez hemos querido comprarle una pero se niega, dice que no le gustan esos artilugios.

- Pero… se aburrirá por las noches

- Al abuelo le gusta leer, para él un libro es como una tele donde las imágenes las inventa el mismo.

- Ah- continúa Manolito - ¿y por qué vive solo en esa casa tan grande?

- Cuando murió su esposa, tu abuela, quisimos que viniese a vivir con nosotros, dijo que no, que es feliz aquí, en el lugar donde nació y sucedieron las cosas más importantes de su vida. Aquí visita a su Claudia cada día y si se marchase ella se quedaría sola.

- Pero… si está muerta.

- Hijo, para el abuelo nunca estará muerta, y anda, cállate un rato y deja de hacer preguntas.

- Jolin, es que me aburro.

- Ya has oído a tu madre, cierra los ojos y duérmete un rato si te aburres, aun falta mucho para llegar-

- ¡Vale..¡

Manuel abre los ojos, no sabe muy bien si ha tenido un sueño o simplemente ha sido un recuerdo encadenado el que ha tenido antes, al entrar en casa.

Se levanta y del estante del armario toma una vieja caja de zapatos, vuelve a sentase y rebusca entre las fotos. Allí está, sentado en el banco de piedra que hay junto a la entrada de la casa, ahora no le parece tan viejo como cuando lo miraba de niño, posiblemente tuviese la misma edad que él tiene ahora. La boina sobre su cabeza, el libro a su lado, a sus pies Lázaro.

- ¡Lázaro! Ven, acompáñame a la charca a ver si cazamos algunas ranas

Manuel sonríe, le parece estar viendo la imagen

- Ten cuidado muchacho, algunas orillas son fangosas, ve solo por el lado de la derecha del camino, déjate guiar por Lázaro, a ver si cazas suficientes para la cena. Y tú, permanece callado y no ladres, que las asustaras.

El sabía al hacerle aquellas recomendaciones que lo único que traería de la charca sería la ropa mojada y después la regañina de su madre.

- ¿No ha habido suerte?

- No

- Bueno, no te preocupes, tu madre ya tiene la cena lista y maldita la falta que nos hacen las ranas. Anda, cámbiate de ropa antes de que te vea

Continúa buscando alguna de las viejas fotos de aquella lejana época, no puede evitar detenerse en una más reciente. Recuerda perfectamente el día que fue tomada por él mismo.

- Abuelo, he venido a presentarte a mi novia

- Manuel me ha hablado tanto de usted, es como si le conociese, lo mismo me ocurre con este lugar, creo que he correteado por aquí cuando era niña.

- Ven, siéntate a mi lado y deja que te mire, eres preciosa, ¡ay lebrel! Que bien has sabido donde ponías el ojo, os deseo tanta felicidad como la que yo tuve con mi Claudia.

- Gracias abuelo, vamos a dar un paseo por la orilla de la charca, quiero explicarle como pescaba aquellas ranas que después nos comíamos los dos en la cena.

- Jajaja, si anda, cuéntaselo, mientras prepare algo de comer para cuando regreséis.

- Esperar un segundo, voy a tomar una foto, no os mováis.

Los ojos de Manuel se humedecen, fue la última vez que vio con vida al abuelo.

Hacía un año que se habían casado y un día sonó el teléfono.

- Manuel, hijo, el abuelo ha muerto

- ¿Me has oído? ¿Por qué no contestas?

¿Contestar? ¿Cómo podía contestar si en la garganta se le había hecho un nudo que le impedía articular palabra?, cómo decirle a su madre - ¿qué pasará de ahora en adelante con mis veranos? ¿Quién me contará ahora en las largas tardes de agosto los mil viajes, las historias de amor y desamor leídas en sus libros o las pericias reales de aquellos valientes guerrilleros que se escondieron en las montañas cercanas y a los que tantas veces él mismo prestó ayuda?

Sacó fuerza y articuló con voz ronca.

- ¿Cómo ha sucedido?

- Hijo, es ley de vida, el abuelo ha muerto de viejo, ningún mal le aquejaba

- ¿Cuándo sales para el pueblo?

- Mañana, tu padre no puede venir, ya sabes que está delicado y no le conviene

- Saldremos temprano, el viaje es largo, paso a por ti a las 5 de la mañana

- No es necesario que vengas, he hablado con el cura y todo está ya resuelto

- Madre, paso a por ti, no olvides que es mi abuelo y necesito despedirme de él

Caía el orvalló, era octubre y ya se notaba la llegada del frío.

- Cuando muera me reuniré con mi Claudia, ella era creyente y aunque no muy religiosa creía en la otra vida, cuando la vida estaba a punto de escapársele me dijo: - No llores, mantente firme hasta que Dios quiera traerte a mi lado, entonces pasearemos juntos por nuestros prados, por siempre. - A mi la vida me ha mostrado que dioses son todas aquellas personas que hacen el bien sin pedir nada, aquellas que nos enseñan el buen camino y los valores que la vida tiene, quiero estar cerca de ella porque ella es mi diosa

A Claudia le gustaban los poetas, los clásicos.

- Fíjate Manuel, que belleza en la expresión de estos versos de Garcilaso de la Vega-

Soneto XXIII
 
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;
 
Y en tanto que el cabello, que en la vena      
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
 
Coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado       
cubra de nieve la hermosa cumbre;
 
Marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

-¿Entiendes Manuel? El poeta dice que vivamos cada momento como si fuese el último de nuestra vida, que no malgastemos el tiempo.

Después del funeral cerraron la casa, Manuel dio una última mirada y le pareció volver a ver al abuelo sentado en el banco de la entrada con su boina, su libro y Lázaro a sus pies, pero en esta ocasión alzaba el brazo en señal de despedida.

Manuel cierra la caja de zapatos, no la guarda, la deja encima de la pequeña mesa que tiene al lado.

- Manuel, cariño, ha llamado tu madre, está en el hospital, tu padre ha tenido una recaída. Yo voy para allá para que no esté sola, acude lo más pronto que te sea posible.

Solo habían pasado unos meses desde la muerte de su abuelo, los recuerdos de su padre son tenues, no dejaron grandes huellas en su vida, era un hombre sencillo y trabajador, hablaba poco, decía su madre que la débil salud le amargo la vida

Isabel quiso que su madre fuese a vivir con ellos.

- No podemos dejarla sola, solo nos tiene a nosotros, se sentirá útil ayudándonos cuando tengamos hijos.

- Siendo tu la que lo propones yo no puedo negarme, sabes lo mucho que nos quiere, no me gustaría verla sola.

Son tiempos felices, Manuel pensaba a menudo en las palabras del abuelo y les decía a las dos mujeres.

- vivamos el momento, disfrutemos de lo que la vida pone a nuestra disposición.

El pueblo queda lejano, ya no van a pasar los veranos, ahora tienen un apartamento en la playa y amigos con los que comparten las noches calurosas de verano en el mediterráneo.

- Manuel, cariño, tengo un retraso, es posible que esté embarazada.

- Ven, vamos a decírselo a mi madre, verás que contenta se pone.

- No seas tonto, espera a que nos aseguremos.

- Que más da, démosle una alegría, a veces está tan triste…

- Mamá, tenemos algo que decirte.

- Isabel cree que está embarazada, vas a ser abuela.

unos meses después

-vamos mamá, date prisa, llegaremos tarde a la consulta del ginecólogo

-Ya voy, ya voy. Estoy más nerviosa que cuando estaba esperándote a ti.

Los latidos del corazón eran perfectos, todo estaba bajo control, solo faltaba un mes de gestación.

Manuel busca algo para beber, apenas quedan unos dedos en la botella, da un trago de güisqui, un llanto ahogado y doloroso se escapa de sus entrañas.

- ¿Cómo te encuentras Manuel?

No comprende nada, ¿Qué hace en esa cama?, ¿quién es ese hombre vestido de verde que le pregunta por su estado?.

Poco a poco las cosas se van colocando en cada rincón de su mente. Se dirigían a casa felices…

-Si es niña se llamará como la abuela, Claudia, si es niño Isabel decide.

-¡¡¡Cuidado Manuel!!!-

Se aferra a la mano del doctor.

-¿Dónde esta mi esposa? ¿Y mi madre?

Manuel vuelve a la realidad, ante sus ojos aparece la imagen de aquel día en que todo era perfecto exceptuando aquel loco que los embistió brutalmente al saltarse un stop e impactar en la parte derecha del vehiculo, las dos mujeres habían quedado atrapadas en el amasijo de hierros, inertes, sin vida.

De la garganta de Manuel estalla un grito de impotencia y rabia, la vida que hasta hacia poco había sido generoso con el concediéndole felicidad le arrebato de un zarpazo todo lo que mas quería.

Con un gesto de desgana, queriendo evadirse de la realidad pulsa el interruptor de la televisión, después de una serie de anuncios que le pasan inadvertidos comienzan las noticias.

- Buenas noches, damos comienzo con las noticias más destacadas de hoy.

- La crisis que asola al mundo aumenta el índice de desempleados… en nuestro país ya son cuatro millones y medio de parados y las cifras tienden a aumentar… la banca sufre el mayor desplome conocido en la historia… el gobierno no sabe como enfrentarse a los hechos, la alternancia política no encuentra solución al problema, estudiantes y trabajadores se manifiestan en todo el país entre grandes medidas represivas por parte de la policía… son cuantiosos los daños y decenas los heridos… hace unas horas tres jóvenes caían abatidos por las balas de la policía antidisturbios…

Desconecta el aparato, apura el güisqui de la botella y se tiende sobre la cama

Se despierta temprano, ha comenzado a amanecer y los primeros rayos de sol empiezan a despuntar en el horizonte.

Toma una maleta del armario y la llena de ropa, en una bolsa coloca algunas de sus pertenecías y la caja de zapatos con las fotos, baja las escaleras y le entrega la llave al portero.

No le queda nada, ni familia, ni casa, ni siquiera tiene trabajo, dinero el justo para emprender el camino.

Llega a su destino, se sienta en el banco de piedra que hay a la entrada de la casa de su abuelo y piensa…

Voy a vivir los momentos abuelo, los mismos que viviste tu, momentos de soledad.
2011/03/11 | By: Amparo

Gatitos

Mi compañera de trabajo adora a los gatos. Tiene una gatita en casa que se llama, Pepi.

Cada día comparte un poco de su almuerzo con el gatito que está abandonado en la calle.

A mi compañera le gustan los cuentos infantiles. Algunas veces me trae alguno para que lo vea.

Hoy me ha traído uno que describía las aventuras las de un gato que vive en la calle.

El cuento hace sentir cariño hacia el protagonista que se llama, Colin.

Lo más sorprendente es que después de recorrer increíbles incidentes termina llegando a las puertas de una encantadora abuelita que lo adopta.

Y… la imagen feliz de Colin junto a la abuelita me ha recordado otra abuelita que también tenía una gatita llamada, Canuta.

2011/02/12 | By: Amparo

SUEÑOS


Esta semana se cumple el cuarto año desde que empecé a trabajar en la seguramente será la última etapa de mi vida laboral. Me he despertado con algunos retazos del sueño que estaba teniendo, en el sueño se mezclaban imágenes y personas de toda mi trayectoria en el sector de la confección al que he pertenecido durante toda mi vida.

En el sueño aparecían antiguas compañeras y compañeros, es raro, pero algunos de los que veía tuvieron poca relación en mi vida, apenas la rozaron y sin embargo formaban una parte importante del sueño, otras que fueron, que aún continúan estando en mi entorno apenas aparecen al igual que algunos a los que tuve gran estima. Entre los personajes del pasado solamente tres del presente aparecían nítidos ante mi mente dormida.

Los sueños son la sombra de la realidad que tu subconsciente almacena, son las imágenes las que más fuerza tienen, las palabras apenas toman relevancia y en muchas ocasiones apenas puedes enlazar correctamente la historia que tu mente ha trazado.

Seguramente, mi sueño de esta noche no me habría causado sentimiento alguno de no estar en la última curva tras la que llegare al tiempo del descanso.

Hace tres años, escribía un pensamiento en este rincón, rincón que entre otras muchas cosas recoge mis sueños reales junto con los de la fantasía:

Una vuelta ha dado la tierra alrededor del sol y yo he permanecido impasible día tras día sentada mirando a la pared encerrada con mis pensamientos.

y este otro:

Después de un año sentada mirando a la pared como si mereciese un castigo por no ser buena, ayer decidí revindicar sentarme mirando de frente.

Quizás, exageraba un poco al decir impasible, creo que no se permanecer impasible ante nada, de todo aprendo y todo me afecta, de una manera o de otra todo se va acumulando formando parte de mi idiosincrasia.

La mayoría de los sueños también tienen un toque de incertidumbre, algún personaje nefasto se cierne sobre ellos provocando angustia, también mi sueño de esta noche lo tenía, es en la vida real un personaje que se empeña en que nadie la adelante, si alguien lo intenta se encontrara siempre con una zancadilla.

Y para terminar. En este punto introduzco al último personaje del sueño de esta noche. Llego hace seis meses a la empresa, es joven, tan joven como Isabel, mi hija mayor. Han bastado unas cuantas conversaciones para que ambas tengamos un sentimiento fiel de compañerismo. En el sueño juntas traspasábamos la puerta de salida, el resplandor del sol nos mostraba que el día empieza al salir de la oscuridad a la luz.

2011/01/29 | By: Amparo

Mujer coraje

Dicen, las personas que me quieren, que tengo sensibilidad para ver detalles que a otros les pasan inadvertidos, no sé, creo que simplemente me llaman la atención pequeñas cosas de gente cercana que de tanto verlas no las vemos.

Hoy, venia de la compra tirando de mi carro, en dirección opuesta llegaba una de mis vecinas y hemos coincidido en la entrada al patio. Son pocas las palabras que se cruzan en el pequeño trayecto, ella se queda en el segundo y yo continuo hasta el quinto.

A veces, se habla de las madres coraje, madres que con esfuerzo y tesón sacan a sus hijos adelante a costa de sacrificios y trabajo duro, es loable la tarea y el peso que tienen que soportar, han superado un gran reto, han culminado una prueba muy dura y merecen ser nominadas al premio más grande que se pueda otorgar.

Mi vecina, no es una madre coraje, es una esposa coraje. Lo cuida, lo alimenta, lo baña, pasea con el tomado de la mano. Hace años que no tiene vida propia, y sin embargo, cada mañana, cuando los funcionarios del centro de día lo recogen en la puerta de casa y lo montan en el microbús, una lagrima resbala por sus mejillas, siente la separación a pesar de ser las únicas horas que puede sentirse libre.

2011/01/18 | By: Amparo

PUNJAB




A veces un pequeño detalle hace que nos fijemos en personas que normalmente pasarían desapercibidas por nuestra vida. Es lo que me ocurrió hace unas semanas cuando al desayunar en la cafería cercana al trabajo.

Cuando me servía el habitual zumo de naranja me miro sonriente con sus grandes ojos negros, entre gestos, se señaló el vientre y con lo que apenas son frases sueltas de nuestro idioma me dejo entender que estaba embarazada. Estaba feliz y quería trasmitirlo.

Hace unos días un cuadro semejante al Taj Mahal, colgaba de una de las paredes, el, el joven marido, nos explicó al preguntarle que es un regalo exclusivo que se le hace a la novia al pedir su mano. Sonreía feliz al contarlo.

Ayer les preguntamos sus nombres, quizás la traducción no sea buena pero entendimos que él era Bobi y ella, Rach.

Hoy, Bobi, me ha dado un abrazo, así, sin más, y me ha emocionado. Le he preguntado de qué lugar son, cuál es su ciudad. Cuando lo ha pronunciado me habría gustado decirle que lo conocía , que es precioso y que su país me encanta…pero no, no lo conocía, le he pedido que me lo escribiese en una servilleta, ella lo ha escrito después de preguntarle a él... ¿ingles?

Ahora ya se algo mas y me parece precioso, “región de los cinco ríos”

El Panyab (conocido en inglés como Punjab) es una región geográfica compartida por los estados de Panyab, Haryana e Himachal Pradesh (en India) y la provincia de Panyab (en Pakistán).

El nombre Panyab proviene del persa پنج (panj: ‘cinco’) y اب (āb: ‘agua’) significa ‘región de los cinco ríos’. Éstos, tributarios del río Indo, son el Beas, el Chenab, el Jhelum, el Ravi y el Sutlej. Los cinco ríos, ahora divididos entre India y Pakistán, se unen para formar el Panya Nada (‘cinco ríos’), que se une al Indo.


Bobi también nos ha contado que en su ciudad hay una “iglesia” toda de oro.

Mañana cuando se acerquen a traer mi zumo les diré que me he dado una vuelta por sus tierras y que me ha sorprendido lo mucho que me queda por aprender









2011/01/06 | By: Amparo

la última ´rosa roja´

Los “reyes magos” dejan una triste noticia en los balcones republicanos:


Trece rosas rojas.

Trece mujeres valientes a las que nunca se debe olvidar.

Trece historias que difunden la....

¡¡LIBERTAD!!