2007/08/29 | By: Amparo

Lo que mas duele

Cuando ocurren desgracias como la del terremoto de Perú o las guerras donde mueren miles de niños, siempre pienso en sus madres, solemos decir que el que pierde es el que se va, que el que se queda sobrevive, es cierto, pero… ¿alguien ha visto como queda la vida de una madre después de perder lo que mas quiere? Vacía, completamente vacía y sin sentido.


Hace años tuve una compañera de trabajo, una asturiana fuerte y valiente, una mañana sonó el teléfono, lo descolgué y pude oír los últimos suspiros de su hijo, ni siquiera una palabra pidiendo auxilio, la vida se le escapaba con solamente trece años. Han pasado casi quince años y esta mujer no ha estado viva desde entonces.

Unos años mas tarde viví muy de cerca la perdida de la mejor amiga y compañera que he tenido nunca, una maldita leucemia se la llevo después de tenerla durante meses sufriendo, la imagen de Aurora, inerte, mantenida durante días entubada y la esperanza de su madre esperando verla salir de aquella habitación no se borrará nunca de mi mente, háblale Amparo, a ti siempre te ha escuchado, me decía su madre. Un día creí ver una lagrima que brotaba de sus ojos, esa noche expiro para siempre. Ni un solo día desde entonces he dejado de recordarla, era mi mejor amiga y compañera y sentí una de las penas mas grandes de mi vida, pero pienso en lo leve que es mi dolor comparado con el de su madre, siempre que la veo se aferra a mi y llora.


Muchas veces he querido escribir sobre Aurora, de su risa, de su timidez y de los muchos secretos que compartió conmigo pero nunca encontré palabras para hacerlo

2 comentarios:

ybris dijo...

Hay muchas cosas que duelen.
Cada vez más según el tiempo va pasando.
Entiendo perfectamente todo lo que dices porque, cambiando nombres y situaciones, podría calcar todo lo que has escrito.
Y es que en el fondo no duele tener que marchar.
Lo que duele es que los demás se marchen.
Y tan injustamente o fuera de lugar como a menudo lo hacen.

Besos, amiga.

María Manuela dijo...

Son experiencias dolorosas para los que están cerca...pero lo más difícil es saber estar ahí hasta el final con naturalidad y con el calor de la compañía.