2007/08/12 | By: Amparo

Paiporta esta de fiestas, el programa de este año no es muy distinto a los anteriores, pasa sin pena ni gloria por la memoria pero sirve como aliciente para los que habitamos el pueblo en este caluroso mes de agosto.

Anoche, la música trepidante de Celtas Cortos inundaba los rincones de este pequeño lugar, Adrià miraba entre alucinado y asustado el destello de las luces, después de cada interpretación aplaudía con entusiasmo, quizás con los años recordara su primer concierto de rock.


1 comentarios:

ybris dijo...

Lo bueno de las fiestas es que, aunque pasen sin pena ni gloria, sirven para disfrutarlas.
Sobre todo cuando uno está bien acompañado.

Besos