2006/10/09 | By: Amparo

Mi pueblo


Para los cibernautas que visiten mi espacio les hago un resumen del espacio real donde habito, o sea, mi pueblo.

Hasta hace unas décadas y según palabras de la persona que gobierna el lugar. “Esto era una simple aldea” una aldea en pleno cinturón de la ciudad de Valencia y donde se convivía en perfecta armonía.

Este señor fue iluminado y vio con los grandes ojos de la codicia y las manos de la avaricia el gran negocio que tenia en sus garras.

En poco tiempo la aldea se vio rodeada de enormes y gigantescas grúas que asemejan a enormes y pateticas cruces de hierro en cementerio de hormigón donde se entierra cualquier resquicio de fauna y naturaleza.

Mas tarde y sufriendo una metamorfosis todo aquel espectro de muerte se trasforma en miles de colmenas donde van llegando gente cual abeja a su panal.

Ahora la ciudad del “progreso” es una ciudad donde los pequeños juegan en plazas de diseño rodeados de polución y ruido. Una ciudad donde las escuelas para la formación de estos pequeños son insuficientes. Una ciudad donde los servicios son escasos. Una ciudad que no respeta ni los más elementales derechos, la salud.

Queridos cibernautas, la imagen que os he descrito os parecerá catastrófica, pero a pesar de todo las gentes que lo habitamos procuramos llenarlo de color y vida, queda poco por salvar pero la lucha nunca cesara hasta que veamos el pueblo convertido en un lugar agradable, la foto que os muestro es lo ultimo que hemos podido salvar de las manos de este tirano depredador.







1 comentarios:

María Manuela dijo...

Hagamos lo que hagamos será poco, ya es tarde para muchas cosas, a no ser que pongamos flores en nuestros balcones y árboles en las terrazas...oye!!! buena idea...
Soy de las que vino después de que la aldea se hiciera pueblo y posteriormente ciudad hormigón. Llegué como esas abejitas que dices, buscando nido y calor. Lo encontré, un pisito apañao, una gente estupenda...nunca pensé que mi vida estaría condicionada por políticos que llevan años sin cabeza, inútiles para planear una ciudad habitable e inteligente, sin zonas verdes en las que tumbarte sobre la hierba a leer o a tomar el sol...
Y sabes qué te digo que entre las dos ya tenemos un artículo para ya sabes jajaja ¿a que sí?