2008/11/07 | By: Amparo

Mujeres ejemplares



Ayer comencé una nueva clase,"mujeres y literatura” la profesora, Pilar Pérez Pacheco nos situó en siglo XVII

En una época en la que casi nadie sabia leer ni escribir y mucho menos las mujeres, cuyo único cometido en aquella sociedad era la de ser fieles honestas y esposas abnegadas. En 1590 nace Maria de Zayas y Sotomayor, hija de un capitán de infantería al servicio del conde Lemos tuvo el privilegio de contar un preceptor que la enseño a leer y escribir.


Como narradora le caracteriza una gran fuerza. Es de una frescura y novedad sin precedentes ni tampoco epígonos. Tiene de su época el gusto por la violencia, la crueldad, la magia y los encantamientos. La moral en ella no es moraleja sino escarmiento. Ni ahorra episodios picarescos cuya crudeza no desmerece del Buscón quevedesco, ni queda atrás en el cultivo de la novela bizantina a lo Cervantes en otros como La fuerza del amor o El prevenido engañado. Pero quizás lo que más sorprende en ella es la desenvoltura con que se comportan los personajes femeninos en el aspecto sexual y amatorio. Desde la que persigue a un hombre que ve por el balcón hasta la que guarda un amante negro en el establo hasta devorarlo sexualmente, «antes de infinitos adulterios». No en vano en el XVIII, la Inquisición prohibió reeditar sus novelas. Invariablemente, hay mujeres que acaban mal por la liberalidad con que se entregan; pero no son todas. Es también notable lo poco que miran al decoro personal o familiar cuando siguen a sus impulsos, que es casi siempre. Al hilo de diálogos sobre los distintos narradores en torno a la discreta Lisis, María de Zayas critica con la misma libertad que muestran sus personajes las idea de la época acerca de la honra y la virtud, que, en su opinión, tanto perjudicaban a las mujeres. Así, en una frase que recuerda las de Sor Juana Inés de la Cruz, dice Lisis a un galán que proclamaba su deseo de encontrar mujer tonta y honrada:


«Y ¿cómo sabrá ser honrada la que no sabe en qué consiste el serlo?». Doña Emilia Pardo Bazán citaba algunos pasajes suyos sobre su feminismo:


En la era que corre estamos con tan adversa opinión con los hombres, que ni con el sufrimiento los vencemos ni con la conciencia los obligamos. (...) ¿Por qué, vanos legisladores del mundo, atáis nuestras manos para la venganza, imposibilitando nuestras fuerzas con vuestras falsas opiniones, pues nos negáis letras y armas? ¿Nuestra alma no es la misma que la de los hombres? (...) Por tenernos sujetas desde que nacimos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con temores de la honra, y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas, y por libros almohadillas.


Para María de Zayas, "las almas no son hombres ni mujeres". Era muy aficionada a la lectura, como dice en el prólogo "Al que leyere" de Novelas amorosas y ejemplares:
¿Qué razón hay para que no tengamos promptitud para los libros? Y más si todas tienen mi inclinación, que en viendo cualquiera nuevo o antiguo dexo la almohadilla y no sosiego hasta que le paso.

Podéis leer más en .wikipedia.
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4 comentarios:

mia dijo...

No me considero feminista,

pero cuanto más vivo

más creo en la fuerza

de las mujeres,mira

que nos han negado tanto

y (nos niegan)y,no cedemos!

Creo que crecemos!

Gracias,y besos

Mr Bonkei dijo...

Veo con gran placer que estás descubiendo horizontes nuevos y eso me alegra mucho.

Un beso y un sentimiento.

ybris dijo...

Y a había descubierto hace algún tiempo a María de Zayas e incluso tengo descargadas sus obras en Pdf de la red (es lo bueno de que no tenga ya derechos de autor).
La verdad es que al leer sus escritos me llamó la atención lo sorprendente de su actualidad en medio de un ambiente que no le era nada favorable.

Sin duda es buena maestra para gente inquieta y comprometida como tú.

Besos

Isabel Martín dijo...

hay que ver todo lo que estás aprendiendo... y no es solo lo que aprendes en las clases, es que luego llegas a casa y sigues investigando. eres la alumna ideal, jeje.