2008/11/09 | By: Amparo

El calor de la amistad



(pensé que era una amistad que estaba dormida, ayer vi que estaba muerta)



Volverán las oscuras golondrinas


Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquéllas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate:
¡así no te querrán!

Gustavo Adolfo Bécquer


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5 comentarios:

mia dijo...

Por ello prefiero no mudarme

he decidido cruzar el invierno

quedarme definitivamente porque

te quiero!
besos

Caminodelsur dijo...

Becquer, maravilloso.


¡nada es para siempre!

SL2

Isabel Martín dijo...

y los sueños... sueños son.

ybris dijo...

A veces pasa.
Y queda el convencimiento de que nada será mejor que lo pasado.
Pero a veces las cosas no dependen de nosotros.

Bécquer lo sabía bien.

Besos

chile dijo...

dormir durmiendo,
el tiempo va tejiendo,
lo que fue no volverá,
en tu espíritu queda la huella de lo pasado
que sin más
se va
borrando