2007/01/21 | By: Amparo

Tiempo



-¿Qué vas hacer ahora? ¿a que dedicaras tu tiempo?-
–me apuntare a un grupo de bolilleras-
-jajaja- risas de grupo
-¿bolilleras? ¡Anda ya!-
- no, en serio, no se que voy hacer con mi vida y con mi tiempo, pienso en varias opciones;

-Apuntarme en una escuela de adultos para aprender a colocar acentos.

-Salir de paseo con Adria y contuberniar con los abuelos en el parque

-Sentarme todo el día delante de la caja tonta y empaparme de los saraos del corazón.

-Dedicarme a ser una buena ama de casa y tener la comida a punto y la mesa puesta cuando llegue el marido.

-Lo de los bolillos tampoco es una idea descabellada, incluso tengo los palillos que se utilizan en algún cajón olvidado.

-Dejar correr mis dedos por el teclado y escribir lo que salga, si sale.

-Buscar algún ciber amigo con el que matar el tiempo.

-Hacer danza del vientre como Vi, (aunque más seria danza de la tripa)

Ufff, he pensado durante tanto tiempo lo que haría si dispusiese de tiempo que ahora que estoy a punto de tenerlo a mi alcance me cuesta saber como distribuirlo.

En realidad de las opciones que he marcado solo una es valida y no al completo, salir de paseo de vez cuando con mi nieto, lo de las conversaciones con otros abuelos y dando un repaso a los lugares que puedo frecuentar y los abuelos con los que contuberniar mejor me llevare un “discman” (no se si se dice si) para escuchar música, paso de que me cuenten sus dolores reumáticos.

Lo que me gustaría en realidad son dos cosas, vivir mas cerca del mar y poder levantarme antes del amanecer, esperar sentada en la arena los primeros rayos del sol y los últimos de la luna, esa luna roja del mes de agosto que luce como un sol al amanecer, después caminar por la orilla mojada en solitario con mis recuerdos.

La otra opción es algo que los que viven a mi alrededor conocen ya que lo he contado mil veces, retornar a mis raíces, a la sencillez de un pueblo olvidado en las montañas, dedicar las pocas etapas que le quedan a mi vida a descansar en un paraje que no este rodeado de hormigón, cemento o polución, el único equipaje que necesito es un portátil y algunos libros. El equipaje mas pesado lo dejaría en alguna residencia…jajaja, es broma, tampoco puedo viajar sin el, ha sido toda la vida mi compañero y no sabria estar sin sus ruidos.

Leer, escribir y pasear..
Releere los libros que mas huella me han dejado.
Paseare al amanecer y respirare la esencia del aire puro.
Escribire mi vida dandole un repaso desde el aire, a vuelo de gaviota

5 comentarios:

Fernando dijo...

Decía una canción de Presuntos que una mujer daba con sus manos vueltas al mundo..encaje de bolillos...no debes temer de lo que hagas...algunas cosas que has dicho me encantan..lo del mar por ejemplo y pasear dejando que las horas sean compañeras...hagas lo que hagas no esperes nada que tu no puedas darte...porque me parece que todavía hay muchos vuelos gavina...acabo de hacer un poema y lo voy a poner en mi blog para ti...algo de esto¿? parece tener peor en nostalgico...besos.

rizossa dijo...

lo de sentarte delante de la caja tonta lo olvidaría, lo de hablar del reuma con los iaios en el parque como que no te pega, los no-acentos ya son tu seña de identidad, pero por lo demás son todo buenas ideas, hasta la de la danza de la panza, jeje.

pero si te vas a las montañas ¿quién le hará croquetitas al nieto y a la tía rizossa? piénsatelo.

ybris dijo...

Hace ya años me decía esto mismo -y casi con las mismas palabras- un amigo que acaba de cumplir 81 años. Le tocaron tiempos difíciles durante la guerra y no pudo completar sus estudios. Abrió un puesto de horchatas y, en los pocos ratos que esto le dejaba, trabajaba de representante de una editorial.
Se apuntó a una escuea de adultos y a la misma coral en que yo canto.
Cuando tuvo que cerrar la horchatería y su precaria salud le obligó a jubilarse y a trasladarse cerca del Mediterráneo siguió cultivando amistades y colaborando en todas las revistas y con todas las causas en las que se ha sentido útil.
De vez en cuando nos llamamos y siempre me he quedado con el deseo de parecerme a él dentro de 18 años.

Es formidable poder plantearse qué hacer con el tiempo.
Seguro que tu lo vas a empezar ahora a disfrutar de verdad.
(Y otro día te hablo de mi nieta, que ahora no tengo babero a mano).

Muchos besos.

María Manuela dijo...

Gaviota, no sufras porque aunque aún no tengas claro lo que hacer, no dejaremos que te aburras...
Lo de la casa en la montaña está bien, aunque piénsatelo porque no podremos vernos mucho y si vamos a verte no podrás librarte de la cuadrilla de zampones nunca!!!
De todos modos no te imagino de otra manera que no sea ir por las calles de tu pueblo parándote en cada esquina a charrar con la gente (ya sabes que me encanta jajaja) scribiendo artículos para nuestra revista y preparando todo lo que siempre tenemos que preparar, que frentes no nos faltan, y más ahora que rizossa va pa alcaldesa...

Fernando dijo...

Pues debes estar leyendo mucho porque escribir en el blog...