2007/01/20 | By: Amparo

Cartas amarillas

(voy a recuperar "cosas" de mi antigio blog)


¡Longaniza! ¡Longaniza! Así llaman al hombre que haciendo de caballo tira de su carro. Su delgadez y su semblante asemejan a don quijote pero no monta un rocinante ni se abate contra molinos, el recoge trastos viejos y rebusca en las basuras.

¡Longaniza! ¡Longaniza! Le grita la chiquillería, el no responde, sus ojos miran con tristeza y continua su camino como quien no siente ni ve. Cada cuanto para su carro, desengancha las bridas de su espalda y habré algún contendedor, mira y rebusca entre las malolientes basuras algo que sea de interés, cualquier cosa que luego pueda sacarle algún beneficio en algún rastrillo de mercado.

Aquel día sus dedos torpes y sus sucias manos tropezaron con una caja de zapatos, la abrió para ver si contenía algo, estaba llena de cartas, cartas viejas, cartas con color amarillo que dejaban ver el mucho tiempo que estaban escritas.

Su casa esta a las afueras de la ciudad, un lugar inhóspito y triste como el mismo, una chabola con el tejado de hojalatas y cuatro paredes casi derruidas, en los alrededores se amontonan los trastos viejos,

Dentro de la casa todo cambia, en medio de tanta miseria reina el orden. Una sola habitación, en un rincón la cocina, un sofá que a su vez hace de cama al lado de una estufa, en las paredes como si de un bazar se tratase objetos de todo tipo, clasificados y en perfecto orden, muñecas de porcelana, lámparas, coches en miniatura, relojes, también unos cuadros en las maltrechas paredes.

El hombre se sienta en el sofá, habré la caja de zapatos y ojea las cartas, están colocadas en perfecto orden, las va mirando, elije la primera y lee;




Santiago a 29 de enero del 1940


Querido Agustín, hace un mes que nos separamos y ya la distancia me esta matando, odio a mis padres que me apartaron de ti y me trajeron a estas lejanas tierras.

Espero que tu estés bien y no me hayas olvidado, ojala algún día te puedas reunir conmigo. Es bonito el lugar, aquí todo es grande, grandes zonas de campos, grandes lagos e inmensas montañas, yo diría que este lugar se asemeja al paraíso, pero… que es este paraíso sin ti, sin ti no es nada, solo eso, tierra, agua y montañas.

Pienso en ti a cada momento, toco tu boca con mi dedo y voy dibujándola como si fuese la primara vez, cierro mis ojos y te veo, siento tus brazos que me aferran con fuerza y ternura, siento deseos de que me beses con apasionamiento, deseo ser tuya plenamente.

Agustin mi amor, todo mi pensamiento y todas mis sensaciones están llenas de ti, del amor que te tengo, de los recuerdos de tantos momentos gratos que hemos vivido. Tú me amas, y el mundo termina allí, no hay más horizonte para mí que tu amor, tu ternura, tu figura, tus palabras, tus celos. Me has dado amor suficiente para llenar el resto de mi vida

Te amo, y esa es la única verdad de este momento y de todos los momentos que vendrán.
Te beso apasionada, dulce, triste, loca y eternamente.

Claudia.

P.D. Amor mío, te escribiré una carta cada día sin esperar tu respuesta, espero que tu también hagas lo mismo, así haremos una cadena, si esperásemos a recibir para contestar se harían eternos los días.
Te adjunto mi foto para que la coloques cerca de tu corazón.




El hombre, pliega cuidadosamente la carta y la coloca en el ultimo lugar, mantiene la foto en sus manos, el pequeño retrato muestra la imagen de una bella joven, pasa sus estropeadas manos sobre ella la besa y la guarda en una desvencijada cartera muy cerca de su corazón.

Tomando papel y pluma escribe;




Salamanca a 6 de febrero del 2006


Querida y amada Claudia


Qué lindo se ve y suena tu nombre. Eres el refugio de todos mis sentires, la sombra que me protege del sol ardiente, la sonrisa que me alegra en mis momentos tristes.

Me has dicho que me amas y estoy pleno de felicidad, de dicha jamás pensada, de un dulzor que llena todo mi ser. Repito que no puede ser, que no leí bien, pero no, leí bien. Sí, y este amor que sientes, lo siento correspondido dentro de mí, y me invade una sensación de dicha, de gozo inexplicable, que me hace ver todo lindo, pienso que tú me estás mirando y eres feliz. Todo lo hago por ti y pensando en ti.

Claudia, mi amor, te amo. Agustín, eres parte de mí, te amo. Nos dijimos esas frases, ¿recuerdas? ¿Por qué me pasó esto? ¿por qué "nos" pasó? La respuesta no importa. Sigamos sintiendo esto que nos hace transportarnos a ese mundo donde sólo existimos tú y yo, donde nuestro amor es lo único que importa, donde lo nuestro es lo único que vale.

Cuando digo que no podría ya vivir sin ti, es así y de verdad lo siento así. ¿Qué había antes de ti? No importa, es pasado. Vivamos el día presente, amémonos en la distancia mientras, el futuro aún no llega, pero lo enfrentaremos juntos.

Te besa apasionadamente, quien te ama ya para toda la vida.

Agustín.


Pliega la carta y la coloca junto a la de ella, muy lentamente se dirige hacia un viejo gramófono, lo pone en marcha, las notas de un vals inunda la vieja chabola, saca la fotografía de su bolsillo y con ella en la mano danza al son de la música. Cuando la música cesa la besa y vuelve a colocarla cerca de su corazón.

El retrato lo acompaña en sus recorridos por las calles, ahora en su cara luce una sonrisa, esta enamorado, como si de un quijote se tratase mira a la gente con orgullo, su Claudia lo ama.

Al llegar a su casa y terminar su tarea de seleccionar los trastos que ha encontrado se sienta y va leyendo y contestando todas las cartas. Ella lo espera, pronto se reunirán.

¡¡Longaniza!! ¡¡Longaniza!! Siguen gritándole por las calles, sonríe con tristeza y tira de su carro cual rocinante famélico. Hace una parada, extrae el retrato de su bolsillo y lo limpia con el dorso de raída chaqueta, una lagrima centellea en sus ojos, Las lágrimas son la sangre del alma

1 comentarios:

María Manuela dijo...

Bonitos recuerdos, de otros blogs, de otros días...
Comenté tu cuento con un enlace a la canción de Nino Bravo "Cartas amarillas" y le cambiaste el título.
Te dije entonces que me pareció una de las cosas más bonitas que habías escrito, ahora te lo repito, aunque has escrito bastantes cosas hermosas desde entonces.
Besotes.