2007/01/11 | By: Amparo

Casa viejas

Ya que no soy capaz de escribir nada últimamente y con el fin de que mi blog no se quede obsoleto y darle gusto a M.M. voy a recuperar la sección de efemérides


1933 - Sucesos de Casas Viejas


Los denominados sucesos de Casas Viejas datan de principios de enero de 1933, cuando la CNT comienza a preparar una huelga proletaria a nivel nacional que fracasa en las grandes ciudades y las zonas rurales quedan a la espera de comenzar o no. La revuelta de Casas Viejas queda al tanto de las noticias provenientes de Medina Sidonia (Cádiz), pero el aislamiento y marginación tradicional hacen que los insurrectos de este municipio comiencen un levantamiento solitario, proclamando el comunismo libertario.
Tras hablar con el alcalde, se dirigen al cuartel de la Guardia Civil, donde se produce la primera víctima y los intercambios de balas. Ante ello, los insurrectos se van a la sierra y llegan refuerzos de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto, estos últimos con órdenes expresas de sofocar la insurrección por lo que inician la búsqueda de los revolucionarios casa por casa, sin encontrar a nadie, hasta que se llega hasta la choza del viejo Seis Dedos, que no había participado en la revuelta, pero había decidido proteger a su familia dentro de la choza.
La posterior quema de la choza por órdenes del Capitán Rojas y con ello la muerte de todos los refugiados -salvo dos supervivientes- sólo fue el inicio de una represión posterior en toda la aldea, cuyo resultado fue de 22 muertos.

3 comentarios:

María Manuela dijo...

Jajajaja, bueno, no me rio del pobre seis dedos...
Anda que...ya te vale, volver con esta efemérides!!! si es que eres única para hecerme reir...a quien me recuerda eso de seis dedos??? y no es a la madre de Tamara la cantante...

En serio, una triste efemérides, siempre interesante como todas las cosas que nos enseñas.

rizossa dijo...

la paz y la esperanza siempre acaban surgiendo....


Las Rosas de Seisdedos

Ardía, dicen, aún la choza de Seisdedos, "tiros a la barriga", cuando un buen andaluz, que por los asuntos de los hombres de esta tierra la vida estaba dando, se acercó hasta Casas Viejas. Coches de periodistas de Madrid, largas capas de paño de la Guardia Civil, el azul de los Guardias de Asalto, y nunca mejor dicho lo de Asalto a las libertades y a la vida.

Aquel hombre vio el dolor de un pueblo andaluz, los llantos de sus mujeres, las huellas terribles de la perenne pisada de las botas militares a las que parece que nuestra tierra está condenada.

Y entre tanto dolor, entre tanta muerte, contempló que había junto a la choza de Seisdedos un rosal. Un rojo rosal. Amante de los pájaros libres, de las flores libres, de los libres aires de la tierra sin más norma que la belleza ni más poder que la justicia, aquel hombre cortó un esqueje de aquel rojo rosal de Seisdedos y lo llevó, lejos, a su casa, que estaba a la vera del río que hizo grande a la tierra de Andalucía y sus siglos de culturas entremezcladas. Lo plantó como un homenaje a la memoria del hombre que había dado lo más sagrado, la vida, por algo más sagrado todavía: las libertades.

Y cuando vino el tiempo de la primavera, aquel hombre que había ido hasta la choza de Seisdedos contempló un día que el rosal que había plantado estaba ya florecido con flores nuevas, como esperanzas.

Dicen los viejos barqueros de aquel río que está a la vera del hombre que sintió el dolor y la muerte de Casas Viejas que el rosal, en efecto, había florecido, pero que ahora eran blancas de paz y esperanza las rojas rosas de la choza de Seisdedos.

Pocos años más tarde, otros días de sangre y muerte, aquellas rosas blancas contemplaron cómo a aquel hombre también a la muerte se lo llevaban los eternos enemigos de la libertad y de las rosas blancas.
Se llamaba Blas Infante.

ybris dijo...

Recuerdos que uno no quisiera recordar.
Sino para no olvidar.
Y para no dejar de aprender.

Besos.