2006/11/01 | By: Amparo

Margaritas para Ana



Los dolores del parto han llegado, pobre muchacha que nada sabe de partos programados ni de analgésicos epidurales, si los animales paren solos, si su madre y todas las mujeres habían parido de una forma natural ella tendría a su bebe en casa, no le gustaban los hospitales y no iría, así pensaba
Su cama, una comadrona, agua caliente y toallas, después de horas los dolores se hacen insoportables y la criatura se niega a salir, -es estrecha y no dilata-, pronostica la pequeña mujer, toda la familia se pone nerviosa, el cansancio y la fatiga se acentuaban en la parturienta, ya no tiene fuerzas para empujar y suplica que la dejen dormir.
¿Que pasa? ¡No llora! El bebe, una niña, ha nacido sin vida, se masca el silencio y se siente el dolor, la matrona da ordenes, -hay que llevarla al cementerio antes que ella reaccione, no es conveniente que ella la vea- dice.
La abuela viste al bebe como si para bautizarla fuese, la coloca con sumo cuidado en una caja de cartón con una sabanita de las preparadas para su cunita, parece una muñeca a la que una niña le prepara su cama.
La matrona continua dando órdenes, susurros escuchados entre sueños, el padre tiene que ir a enterrarla, ya están realizados los trámites legales para que el enterrador lo acompañe. Toma el pequeño paquete, lo sujeta al portaequipajes de su moto y parte con su dolor hacia el “campo santo". Cava el hueco en la tierra, tierra de nadie, tierra de infieles donde se deposita la basura, tierra donde dos montículos hacen notar que allí descansan cuerpos que no merecieron entrar en tierra bendita.
Año tras año ritualmente y sin palabras el día de Todos los Santos limpiamos la hierba que crece a su alrededor y colocamos un pequeño ramito de margaritas blancas.

5 comentarios:

isa dijo...

para Ana y su mamá....


NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan lato,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre.

_gaviota_ dijo...

Tonta...me has emocionado.

Un besito

María Manuela dijo...

He dejado correr mis lágrimas, me has emocionado más que nunca...
A veces la muerte trae lágrimas y estas no eran por Ana, eran por ti; sé el profundo dolor que ha inspirado tus palabras y creo que haberte decidido por fin a escribirlo es junto con las margaritas la liberación de un recuerdo hecho prisión en tu corazón. Si ella está por ahí está contigo y no me extraña, nadie se perdería que fueras su madre.

ybris dijo...

Pasaba y al leerte se me quedaba una lágrima pendiente.
Aquí te la dejo.
Que margaritas ahora no me quedan.

Muchos besos.

mia dijo...

Por lo visto no llego ni tarde ni temprano,para dejarte algo de Gabiela Mistral
Doña Primavera

Doña Primavera
viste que es primor,
de blanco, tal como
limonero en flor.

Lleva por sandalias
una anchas hojas
y por caravanas
unas fucsias rojas.

¡Salid a encontrarla
por esos caminos!
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera,
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo...

No cree al que le hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a entenderlas
entre los jazmines?

¿Cómo va a entenderlas
junto a las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?

De la tierra enferma
en las hondas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.

Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas...

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:

Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño
y de abnegación.


Gabriela Mistral
Besos de Mia conmovida!