2016/09/16 | By: Amparo

Ya estoy de vuelta.

Han sido solamente tres días, tres días de vacaciones en un lugar hermoso



He visto tres espectaculares salidas de sol reflejadas sobre las aguas del mar, no son las únicas que mis ojos han podido vislumbrar, el Mediterráneo, aquí cerca de donde habito también proporciona bellas imágenes, además, se pueden contar por centenas las que mis ojos han visto y que no cansa ver ya que nunca una es idéntica a la otra y cada una te recuerda que vas superando vida.  

He leído, hacía tiempo que no leía y creo que es hora de retomar la costumbre ya que es un placer que no se debe apartar de la dieta diaria. Los besos en el pan, Almudena Grandes cuenta las historias de tal manera que engancha, historias cercanas, reales, del día a día, a veces tristes pero siempre con un amplio grado de  humanidad. Me he sentido Andrómaca.

La costa alicantina está plagada de gentes que viven bien, desahogadamente bien  Pasear de madrugada por el paseo que bordea la bahía te proporciona otra visión, gente joven que  va o viene y no están de paseo, andan medio adormilados, hace escasas horas que termino su turno en la mayoría de las decenas de restaurantes que pueblan la zona con grandes terrazas y ya tienen que retomar otra jornada

Tampoco todo el mundo está acomodado en grandes mansiones apartamentos ni hoteles, en un rincón sobre el acantilado al lado de tres bicicletas lo que deduzco es una familia veranean durmiendo bajo el cielo raso y el sonido de las olas que supongo no resulte tan agradable como sobre el confortable colchón.

Los he observado desde la terraza del hotel donde nos alojábamos, al ser vecinos me los he encontrado en varios lugares. Por la mañana  temprano el mas mayor, hace torpemente tai chi junto a un grupo experimentado de ciudadanos chinos. Mientras leo a Almudena en la playa  se meten en el agua vestidos, así lavan su ropa, después pasan por la ducha y suben a su habitáculo. Ya atardecido se ganan unos euros, sentados en la puerta de un supermercado, ella, toca la guitarra mientras el mas joven canta.

 Ultimo día, desde mi observatorio particular, un hombre y una mujer se paran descaradamente a mirarlos, ella desenfunda su guitarra y toca para ellos, ellos, que más que la música lo que les llamaba la atención es el modo en que viven, dan la vuelta indiferentemente y continúan caminando, ella, deja de tocar, le da la guitarra al más joven y con el dorso de la mano seca las lagrimas.



2 comentarios:

ybris dijo...

Vivir densamente es, sobre todo, mirar. El amanecer, las personas, los libros...
Escribir sobre lo que miramos ayuda a no olvidar.
Besos.

ybris dijo...

Vivir densamente es, sobre todo, mirar. El amanecer, las personas, los libros...
Escribir sobre lo que miramos ayuda a no olvidar.
Besos.