2016/09/19 | By: Amparo




En mi larga vida laboral he tenido la suerte de acumular un puñado de excelentes compañeras y algún compañero de los que guardo recuerdos y vivencias que han enriquecido mi sentido de la amistad y el compañerismo.

La ultima etapa, los últimos cinco años han sido una etapa dura, los peores de mi larga andadura...hasta que llego ella a la empresa, hicimos piña desde el primer día que se sentó delante  del ordenador, a la maligna bruja que dominaba el lugar no le cayó en gracia y desde el minuto cero sus ojos no dejaron de acecharla. Me acerque, hable con ella y desde entonces permanecimos unidas. hemos reído, hemos llorado, incluso hemos discutido y nos hemos enfadado. Hace tres años que ya no estoy allí, nuestra amistad continua, nos llamamos por teléfono, nos vemos de vez en cuando y nos mandamos mensajes.

Nuria se casa, después de convivir durante tiempo con Isidro han decido formalizar su estado. Me devané los sesos  pensando que podía regalarle, tenia que ser algo sencillo y especial, algo que no tuviese, que no fuese material, al final, ayer le escribí un cuento...



La fábrica de sueños

Había una vez…

Una gran fábrica donde trabajaban mujeres, en ella se producía ilusión, ilusión para los niños y niñas del lugar y mucho más allá.

La principal artífice de que esto fuese posible era Nuria, era el alma de la empresa, poseía el don de crear, se pasaba horas dibujando con sus lápices de colores, dibujaba niños y niñas de diferentes edades y de diferentes países, después los vestía, coloreaba sus ropas de todos los colores del arco iris y alguno más que ella inventaba, les aplicaba lazos, botones con formas divertidas, casi siempre de animales. Nuria sentía un gran amor por los animales, los gatitos le encantaban y dibujaba cientos de ellos de todos los tamaños, formas y colores. Era tal la ilusión y fantasía que aplicaba a su trabajo que aquellas prendas cuando vestían a las niñas y niños adquirían la personalidad de quien las vestía y desprendían un brillo especial que solo ella percibía.

A Nuria le encantaba viajar, recorría el mundo y de cada país traía sedas, encajes y abalorios que después aplicaba a sus diseños, solamente le faltaba un país por visitar,  la China, soñaba y soñaba…., pero nunca llegaba el momento de poder realizar su sueño y por eso a veces se ponía triste y dibujaba vestidos oscuros, pero no por eso dejaban de tener un toque de magia, ya que sobre el negro siempre había algún toque especial.

(Aquí el cuento pasa del pasado al presente, los cuentos también son mágicos y quien los narra puede hacer estas cosas)

No creáis que Nuria esta siempre dibujando y creando ropa. Ella vive en una casa bonita de colores y con un precioso jardín que cuida con esmero. Comparte la casa con dos seres muy especiales, Pepi, una gatita a la que adora y perdona todas las travesuras que hace. Nuria se ríe cuando llega a casa y Pepi ha causado algún estropicio, como romper un plato, - son accidentes que suelen pasar-, dice Nuria.  Una vez Pepi se puso muy malita, el veterinario dijo que era un virus y que era grave… pero, los cuidados, el mimo y las noches que pasó junto a ella lograron curarla.

Un día, cuando volvía del trabajo acurrucadito al borde de la calle vio un gatito pequeño, un coche lo había golpeado y estaba herido, lo llevó a su casa lo limpió, lo alimentó y cuidó, ahora es otro más de la familia.

¿He dicho que comparte la casa con dos seres? Pues no, me he  equivocado. Hay también otra persona, Isidro. Conozco a Isidro a través de Nuria. Ellos se conocen desde siempre, de toda la vida, como se suele decir, viajan, viven, van al cine, salen de compras, ven la tele…. se podría decir que son dos y a la vez uno de tan unidos como están, no creáis que todo es de color de rosa, a veces se enfadan, intentan ni rozarse, pero…la casa no es grande y más tarde o más temprano tropiezan uno contra la otra y caen rodando por el suelo muertos de risa.

¿Y sabéis que?

¡¡Han decido casarse!!

Nuria e Isidro se casan en un precioso lugar, unos jardines donde también reina la fantasía y la magia. Después viajarán a la China y Nuria verá cumplido su sueño.

Después, volverán felices y comerán perdices.

… y colorín colorado… este cuento… aún no ha acabado

Felicidades y besos:
Amparo

2 comentarios:

ybris dijo...

Espléndido regalo, Amparo. La verdad es que a veces la vida nos regala gente que nos enriquece y entonces no hay mejor regalo que darle lo que más queremos:
La palabra más íntima como homenaje a la amistad.
Besos.

ybris dijo...

Espléndido regalo, Amparo. La verdad es que a veces la vida nos regala gente que nos enriquece y entonces no hay mejor regalo que darle lo que más queremos:
La palabra más íntima como homenaje a la amistad.
Besos.