2008/03/01 | By: Amparo

NADA

Esta amaneciendo, soy lenta escribiendo, tengo que revisar mil veces la ortografía y aun así se me cuelan las palabras sin acentos, cuando termine este post el sol ya estará brillando en esta mañana que huele a primavera.


Intento plasmar algo intimo, pero que no tenga matices de tristeza, muchas veces he pensado abrir un nuevo blog en el que escribir desde el anonimato, decir lo que siento y que nadie sienta pena ni preocupación.


A menudo pienso en mi madre, sus hijos, sus nietos y las gentes que la conocieron la recuerdan como una mujer dulce que siempre daba todo lo que tenia, hoy no se si la llegamos a conocer, paso su vida dedicada a todos y poco sabemos nadie de ella.


Era pequeña, menuda como un pájaro y viva como el hambre, decía mi abuela que era muy cabezona y que no quiso ir a la escuela, que es por eso que no aprendió a leer ni escribir.


Me contaron mis tías que tuvo un novio al que quiso mucho, que tenían todo preparado para la boda y se le murió, después llego la guerra, además del amor en el camino del éxodo perdió su juventud.


No encontró un gran amor en mi padre, se casaron en medio de la etapa negra de la posguerra e intentaron ser felices, el trabajo no la amedrento, lavaba la ropa en una gran casa, sus manos siempre olían a lejía y jabón, su sonrisa se helo como el agua del lavadero.


Vivió sus penas hacia dentro, nadie la llego a conocer, si notabas tristeza o dolor y le preguntabas ¿Qué te pasa? Siempre contestaba…nada…nada que era un mucho.


En la época de mi adolescencia, me era imposible dialogar con ella, nunca le conté un secreto ni le pedí consejo, al pasar los años me reencontré con ella, ya no valía que me contestase con ese “nada” sabia que algo le pasaba, lo presentía nada mas verle la cara aunque ella jamás se quejara.


Que nadie piense que era una mujer triste, Llevo siempre la Felicidad a cuestas, la vivió para todos y nos regalo su alma.



SILENCIO (Neruda)


Yo que crecí dentro de un árbol
tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja.

7 comentarios:

mia dijo...

amparo

te presentía como te encuentro

no quiero dejarte,más que silencio

y algo que te he puesto ayer

en"mi casa"que es la tuya....

nuestras madres se asoman

cuando nos pesa la vida...

salgamos a recibir la primavera,

demos la mano al silencio

siempre poblado de recuerdos!

♥♥♥besos♥♥♥

ybris dijo...

Nada más ver lo que escribes de ella ya se ve que era una persona extraordinaria.
Solo las personas extraordinarias dejan tanta huella.

Muchos besos.

Caminodelsur dijo...

Solo un abrazo muy apretadito te dejo dulce Amparo, para no romper ese silencio.

La bicha de siempre

mia dijo...

amparo amiga,ven

sal a tu puerta

no voy a entrar

es día de familia

y yo tengo lejos

a la mía...lo sabes

Seremos naranjas

de la región,tú y yo?

a penas se acaban

ya dan la flor...

y como Madres,van

perfumando la eternidad

mientras esperan...

en mi espacio

ha entrado la primavera!

Gracias amiga,por los

silencios y la vida!


♥♥♥besos♥♥♥

María Manuela dijo...

Debió ser una gran mujer, con tanto sacrificio y lucha por vivir quedaba poco tiempo para palabras...eran así entonces las personas, como una flores de azahar que nunca pudieron ser naranjas...

Isabel Martín dijo...

fue una gran abuela. de todos sus nietos, los cinco.
es cierto que poco sabemos de su yo íntimo, pero dedicó su vida a los demás y eso es decir mucho de una persona.
la recuerdo luchadora, con genio, carácter, risueña, triste, cansada, trabajadora, emocionada,...
deberías abrir un blog especial para contar sus historias y las de Feliciano. ¿qué te parece?.

sasian dijo...

A veces las palabras dicen poco.
En ocasiones los gestos son el todo
y asi. poco a poco van conformando nuestro futuro. Es posible que en palabras dejara poco de su ser íntimo, pero caray, dejo su huella. Una gran huella.
Amparo e Isabel.
¡Que mujer más grande!.
¡Que grandes mujeres!.

Un beso