2008/06/01 | By: Amparo

Raimundo

¡TONTO TU! esta era su frase cuando alguien le insultaba llamando lo tonto


Raimundo es de mi edad, llegaron desde Extremadura y se instalaron en la córrala, la gente era solidaria y cuando llegaba alguien que aun estaba mas necesitado que los ya situados, se les ayudaba, ropa, algún mueble o comida mientras llegaba el primer jornal.


Poco a poco y como la mayoría de los que llegaban pudieron mudarse de la córrala a una casa, al tiempo murió el padre y sobre las espaldas de la pobre mujer quedo la carga de Raimundo y su hermano.
Raimundo adoraba a su madre, cuando le preguntabas por ella los ojillos le brillaban y un hilillo de baba le caía de su boca. Lloro, lloro con desconsuelo cuando lo abandono, parecía un alma en pena.

- mi mama… mi mama ha muerto- (no es mi acostumbrado error ortográfico, era su modo de pronunciarlo)

Su hermano se hizo cargo de el y la vida siguió su ritmo, ayudaba a la gente del mercado a descargar las cajas de la verdura y se aficiono a la cerveza, muchos mal nacidos lo invitaban por el simple placer de ver como se bebía un tercio tras otro sin respirar y reírse de el cuando daba tumbos.

Fumaba en pipa o puros y siempre llevaba la bolsa en la mano con la picadura del tabaco.


El tiempo fue pasando y Raimundo se fue deteriorando, su hermano lo tenia abandonado y dormía en cualquier rincón del pueblo o muchas veces en el reten de la policía donde estos le daban refugio.

Se requirió muchas veces la acción de los servicios sociales para que lo atendiesen, su hermano tenia la custodia y era difícil quitársela y poder ingresarlo en un centro.

Ayer lo vi, lo trajeron al acto deportivo que organiza ALDIS cada año.

-deja que te haga una foto Raimundo- orgulloso, poso para mi cámara





6 comentarios:

ybris dijo...

A algunos les toca ser tratado de tontos siempre.
Menos mal que hay gente que sabe ver más profundamente.

Besos.
(Menos mal que he podido conectarme, Ya me parecía que no iba a poder comentarte)

Miguelo dijo...

joe! no se puede ir fumando un puro a un acto deportivo jajaja

brujaloca dijo...

En todos los pueblos hay uno, bueno o varios, como sucede en el mío. El más peculiar es Manuel Villavilla, -que no sé de dónde le viene el nombre-.
Con él algunos malnacidos hacían lo mismo, ahora somos los más los que le invitamos a una sin y disfrutamos de su loca compañía.
Orgulloso estaba él también el día que se vió retratado en una exposición de personajes del pueblo; un paisano lo pintó, por persona entrañable, y con mucho cariño; eso es lo que les falta a estos desterrados.

Lo veo muy bien a Raimundo, me alegra saber que está bien.

Isabel Martín dijo...

me dió mucha alegría verle el sábado, que cambio ha dado..
estuve viendo como jugaba a la petanca y la verdad es que era bastante bueno... mejor que yo seguro.

Sasian dijo...

a mi los que me dan pena son los bobos que son capaces de maltratar a personas tan entrañables como Raimundo.

Bueno, espera, rectifico, no son bobos, son unos piiiiiiiiiiiiiiii (léase pitido de autocensura como ponen los americanos...)


Besos

Ego dijo...

La vida puede ser maravillosa, dice la coletilla. Las fotos a veces tienen un don: nos dejan acariciar la ternura que llevan dentro. Es verdad que roban el alma.
A Dios gracias.
Un (b)eso!