2008/02/11 | By: Amparo

De corrales o corralas

A veces un comentario nos enlaza con un recuerdo del pasado y el recuerdo nos deja ver la similitud entre el pasado y el presente.

Casi siempre que escribo me centro en mi entorno y en lo que mis ojos vieron.


En la década de los sesenta comenzaba la inmigración en el estado español, familias enteras abandonaban las tierras que les vieron nacer buscando mejoras en sus vidas.


Llegaron muchos, andaluces, extremeños, castellanos y manchegos la mayoría, venían sin nada, apenas lo puesto y cuatro duros en el bolsillo.

¿Papeles? No se necesitaban, no eran extranjeros.

¿Trabajo? Si, la madera la construcción y la industria necesitaban mano de obra

¿Vivienda? Era escasa, pero aquí la imaginación y la codicia hicieron ricos a muchos de aquellos que tenían una casa y un corral, el corral era la parte trasera de la casa, habilitaron el espacio con tabiques de ladrillo divididos en minúsculas viviendas donde las familias se hacinaban y compartían un retrete y una fuente común. La mayoría de las mujeres trabajaban en el campo, la cebolla, la patata o la naranja, los críos jugaban el la calle entre el barro y la miseria.

El corral de la Morena estaba cerca de mi casa, por las noches a pesar de cansancio se podía escuchar alguna guitarra que alegraba las noches de verano.
El olor a col, sardinas y fritangazas se mezclaban al calor de los hornillos de petróleo

Para amueblar aquellas chabolas siempre encontraban alguien que para hacer un favor a estas gentes les vendía muebles viejos, trastos de los que ahora abandonamos al lado da los contenedores de basura para que los recojan y los tiren.

El dinero era escaso, pero almas caritativas convertidas en usura prestaban aquellos duros que eran necesarios para adquirir lo más básico, un pequeño bloc servía de apunte para detallar el préstamo los intereses y las entregas a cuenta.

La muerte también buscaba carnaza entre la pobre gente, en bicicleta intentaba un padre trasladar a su hijo al hospital pero ya era tarde, arropado en el sillín ya estaba muerto.

Han pasado casi 50 años, aquella gente encontró su hueco, se integró, pagaron sus deudas y adquirieron otras, ahora se llaman hipotecas, son propietarios e incluso funcionarios, son respetables pero muchos olvidaron y llaman extranjeros sin papeles a los que van llegando acosados por el hambre y buscando lo mismo que todos buscamos…

9 comentarios:

ybris dijo...

Los que conocimos bien todo lo que cuentas no podemos más que estar muy de acuerdo en todo lo que dices.
Sobre todo en darse cuenta de lo fácil que es el echar las culpas de nuestras deficiencias a los que buscan integrarse dignamente.
Siempre me acordaré de lo que decía un taxista de Palma hace ya bastantes años: "La culpa de que todo ahora nos vaya mal la tienen esos andaluces muertos de hambre que vienen a montones a quitarnos lo que tenemos".
Es una desgracia que algunos jamás puedan comprender lo que significa compartir.
Quizás porque se olviden de que también ellos necesitaron que alguien les echara una mano.
Así que tengo claro que más que certificados de integración necesitamos puertas abiertas.
Y más brazos que ayuden que brazos que empujen.

Besos

María Manuela dijo...

Ahora que Rajoy habla de hacer firmar contratos a los que legan de lejos...me parece que es el ser humano el que necesitaría firmar contratos de solidaridad, generosidad y respeto, pero en la piel y a fuego, donde nunca lo olvide...

Qué cosas cuentas, y qué bien...lástima que esas historias sucedieran y que hoy en día sigan sucediendo y que no haya prespectivas de que dejen de suceder.

mia dijo...

anparo

me conmueve lo que dices

por real y en cierta forma vivido

aunque de otra manera

siempre los extranjeros son

mal vistos,por la misma

categoría humana...

a mi me llevaron a Francia

donde al pesar de ser una más

(al final)siempre me sentí

brutalmente de fuera....

Lo que es inaceptable,es

que con el tiempo

no se mejoren,ni la humanidad

ni las condiciones

reservadas a esas gentes

tan iguales a nosotros!

Cuanto a Rajoy,María Manuela,

le siento tan hipócrita

como los mismos obispos...

ybris lleva mucha razón

no saben compartir...

gracias amparo,este post

debieras colgarlo

donde pasan los políticos

tan seguros prometiendo...

♥♥♥besos♥♥♥

Xiketä dijo...

Muchas veces pienso en ésto que hoy nos cuentas, Amparo. Yo soy demasiado joven para haberlo vivido, pero si tengo a mi alrededor personas que han sido emigrantes.
España hace no tantos años, fue un país pobre en el que no había futuro para todos.
Hoy en día, al parecer más próspero, sucede justo lo contrario.
La mayoría de gente lo acepta y lo comprende, pero hay otros que no, bien sea por racismo, bien por ideales. Me parece fatal esta postura.
Pero he de puntualizar que algo no está funcionando bien, el hecho de que entre todo tipo de gente sin control a este país, está generando una sensación general de rechazo, y no digo de racismo, sino rechazo. Porque hay muchas familias que vienen a trabajar dignamente y a mantener a sus hijos, pero hay otros (cada vez parecen más) que vienen a delinquir, y a eso no hay derecho.
Personalmente no tengo nada en contra de los inmigrantes, todo lo contrario, me parece fenomenal que se les acoja como en su dia lo hicieron con nosotros, pero ésto se está yendo de las manos, debería de haber algún tipo de control.
Besos

beatriz dijo...

Que cosas nos cuentas Amparo!, que privilegio que haya memorias tan lúcidas como la tuya, que nos recuerden que no siempre fue así, que durante un tiempo los que venían con hambre eran otros. ¡Qué importa de a cuántos kilómetros estuviera su hogar cuando lo dejaron!

rizossa dijo...

dicen las aves carroñeras esas del PP por boca del Rajoy que a los extrangeros que delinquen hay que echarlos de Espaaaañña.

¿y a dónde echamos a estos delincuentes?:

Dos valencianos obligaban a inmigrantes a dormir en cuadras para explotarlos en Huelva
Los trabajadores agrarios pernoctaban hasta 90 en una casa o hacinados en pequeños cuartos

http://www.lasprovincias.es/valencia/20080213/sucesos/valencianos-obligaban-inmigrantes-dormir-20080213.html

mia dijo...

querida amiga,te he

hecho un envío por correo

como a xiketä,no se

si le has visto,es

como un premio

que he escogido para

quienes quiero

Ahora te dejo algo para el día

que no cabe en nuestro rincón

de desayunos

""Hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos..."

M. Benedetti.

La cabra dijo...

A los españoles que delincan, rizossa, los podríamos meter en un despacho con Rajoy, Acebes, Arias Cañete y Ana Botella (pa' que se lo expliquen)
Luego tendrían que ir a 200 conferencias de Sánchez Dragó.

Caminodelsur dijo...

Lamentablemente todos los excesos son malos, y el punto de equilibrio es tan dificil de alcanzar.

Pero es necesario tener buena memoria y devolver la mano a otros por aquellos que alguna vez a nosotros nos dieron una.


Muy Buen mensaje Amparo



Saludoss