2007/02/03 | By: Amparo


Recuerdo…

La nieve…el calor ardiente de las manos después de haberte frotado con ella, mi vieja casa, de ella tengo algo escrito, lo pondré en un post aparte

La escuela… era buena haciendo redacciones, podía describir unas vacaciones en las colonias a las que nunca asistí, así viaje por primera vez a Asturias y asombré a la maestra.

Mi abuela… cuando se habla o escribe de las grandes mujeres que cambiaron o participaron de una manera positiva en la vida social o política de los mundos pienso en ella.

La primera vez que vi la muerte…una niña, allí estaba tendida sobre su cama vestida de ángel.

Mi padre…el ausente, una vez por semana acudíamos a la central de teléfonos y esperábamos sentados su conferencia. Mi madre se negaba a hablar con aquel artilugio y mis hermanos o yo hacíamos de interpretes entre lo que decía el y lo que nos decía ella, siempre las mismas palabras, siempre las mismas frases,- dile que no ha llegado el giro- dile que mañana le girare- -dile, que mañana te moleré- - besos para todos que se corta-

Mi primer amor…el amor de la inocencia, Esteban

Y algún otro recuerdo oculto en lo más recóndito de mi mente, pecados inconfesables.


¿Complejos? Hasta aquí aun no tenia complejos, llegaron mas tarde cuando aterricé en la civilización de la gran ciudad, allí donde la candidez y la inocencia se perdían a temprana edad. Aquí empezaron a desarrollarse, los enmascaré bastante bien, pocas veces he dejado que nadie vea mis debilidades y mis miedos.

Llegar aun lugar con 11 añitos y descubrir un mundo donde parece que te hablan en chino me resulto bastante duro. Durante un tiempo me encerré en mi misma y el camino de casa ala escuela y de la escuela a casa es lo único que conocí.

Estaba apunto de empezar la década de los 60, aquí empezó mi rebeldía y lo pagaron los “acentos”

Costó algo de tiempo, pero me integre, era la época de la emigración en este país, aquí llegamos andaluces, extremeños y manchegos en su mayoría y unos pocos aragoneses. Aprendí el valenciano y comenzó la adolescencia.

¿los mejores años de mi vida?



3 comentarios:

Fernando dijo...

Cuanto esfuerzo hemos tenido que hacer para llegar aquí!...es extraño que ahora lo que se ve como intrascendente en los sesenta y setenta era un mundo de dureza extrema..la emigración, la sociedad encerrada, tantas cosas cercenadas...no sabemos lo que tenemos...parece que nos lo han regalado...bueno , menuda mirada de espabilada tenias en la fotico reina!...un beso

María Manuela dijo...

Niña de las coletas, me has recordado tantas cosas que creo que lo guardaré para un post que hable de cortes de pelos traumáticos y cambios de domicilios...ayyyy

rizossa dijo...

para trauma cuando aquí mamá gaviota me lavó el pelo con clara de huevo (¿o era la yema?), el caso es que aún puedo notar el olor entre los rizzos.... pero como bien dice m.m. ésto da para un buen post.....

y bonitas historias las que nos estás ofreciendo por episodios, que ya tengo yo ganas de que lleguen esas de cuando saltabas por encima de los coches.... (uy, espero no haber estropeado nada, jeje)