2011/01/29 | By: Amparo

Mujer coraje

Dicen, las personas que me quieren, que tengo sensibilidad para ver detalles que a otros les pasan inadvertidos, no sé, creo que simplemente me llaman la atención pequeñas cosas de gente cercana que de tanto verlas no las vemos.

Hoy, venia de la compra tirando de mi carro, en dirección opuesta llegaba una de mis vecinas y hemos coincidido en la entrada al patio. Son pocas las palabras que se cruzan en el pequeño trayecto, ella se queda en el segundo y yo continuo hasta el quinto.

A veces, se habla de las madres coraje, madres que con esfuerzo y tesón sacan a sus hijos adelante a costa de sacrificios y trabajo duro, es loable la tarea y el peso que tienen que soportar, han superado un gran reto, han culminado una prueba muy dura y merecen ser nominadas al premio más grande que se pueda otorgar.

Mi vecina, no es una madre coraje, es una esposa coraje. Lo cuida, lo alimenta, lo baña, pasea con el tomado de la mano. Hace años que no tiene vida propia, y sin embargo, cada mañana, cuando los funcionarios del centro de día lo recogen en la puerta de casa y lo montan en el microbús, una lagrima resbala por sus mejillas, siente la separación a pesar de ser las únicas horas que puede sentirse libre.

1 comentarios:

mia dijo...

Qué buen momento leyendo tu autenticidad,mujer maravillosa!
Gracias,hoy he salido de este ovillo de silencios donde me han abandonado...
Besos