2008/12/09 | By: Amparo

CUENTO DE NAVIDADA (3)


Había una vez….

Había una vez….

…un rey que tenía tres hijas


Los ascendentes de este rey fueron expulsados hace muchos años de su reino. Él tuvo que sufrir el nacer en el destierro y educarse humildemente en colegios lejos del reino, el pobre rey, era pobre.

El país fue tomado más tarde por un señor que era muy malo, la gente pasaba hambre y las cárceles estaban llenas de hombres y mujeres que levantaban sus voces pidiendo justicia.

Un buen día, cabalgando sobre corceles plateados retornó desenfundando la espada de la libertad y el pueblo gozoso le restituyó la corona, un palacio y múltiples mercedes para que su vida fuese realmente la de un REY.

Durante muchos años gobernó y fue incrementando su fortuna, casó a las hijas con plebeyos y que procrearon una prole de infantitos sanos.

El rey era muy valiente, él solito se enfrentaba a osos y tiburones.

La reina era muy buena, repartía sopa entre los pobres y les ayudaba con limosnas.

Las infantas educaban a sus pequeñuelos junto con sus buenos esposos que trabajaban en labores sencillas, como cualquier súbdito.

Vivían todos muy felices en palacio. En navidades siempre saludaban al pueblo mostrándose en el balcón del palacio todos juntos para que las gentes viesen lo unidos que estaban…

¡VIVA EL REY! ¡VIVA LA REINA! ¡VIVAN LAS PRINCESAS! VIVAN LOS INFANTITOS! - Gritaban con júbilo las gentes

La plebe estaba contenta viéndolos tan felices y como comían perdices mientras a ellos les daban con la sartén en las narices.

…y colorín colorado, este cuento se ha acabado y el que no levante el culo se le ha socarrado.
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5 comentarios:

mia dijo...

Seguiré viniendo a buscar

más de estas historias,tan

delicadamente dichas,tanta

naturalidad que me pregunto

como les relatas,amiga!

Besos

ybris dijo...

Andamos embobados viendo la bondad de los de arriba.
No sé lo que pasaría si, además, compartieran la triste realidad de los de abajo.
A lo mejor resultarían ser menos que los del montón.
Los del montón, sin embargo, a veces parecemos tontos.

Bellos cuentos los tuyos para la Navidad.

Besos.

Isabel Martín dijo...

es buenísimo.

y no se por qué se me hace tan familiar..... ¿a quién me recuerda ese rey???? y lo de los osos me suena tanto...., es algo que empieza por J.... ¿no?

voy a comerme unas pasas a ver si me viene a la cabeza.

Sasian dijo...

muy bueno, amparo...muy bueno...pero permíteme que, puestas a elegir reyes que nos resultan familiares...yo elija a Lorenzo Lamas, ¿te acuerdas?..el rey de las camas.., ese si que era un rey.

Cuando era pequeña, pensé que las perdices debían ser manjares...no sé...pensé que era como comer puromoro a todas horas... no imaginaba algo más exquisito.

Lo mismo me pasa con la realeza...son como el puromoro..sucedaneo de regaliz...

un abrazo

Anónimo dijo...

jua con este si me diverti, buenos los cuentos , mejor la autora que el dosmilnueve no encuentre sin belicos estupidos y gurues economicos que fallan sus pronosticos.