2008/04/05 | By: Amparo

El rincon del pensar




Mis primeros años de escolarización trascurrieron el un colegio de monjas, son lejanos los recuerdos y he olvidado los nombres de muchas de las gentes que estuvieron a mi alrededor en aquel tiempo, Sor Celsa permanece viva en mi recuerdo, decía que yo era mala, que alguna mala influencia me poseía, en contradicción con mi maldad era aplicada en las tareas y lo tenia que reconocer la Sor cuando mi madre era requerida para mostrarle sus quejas hacia mi, “es aplicada, pero es tan mala” mi madre se enfadaba conmigo y siempre ponía el ejemplo de mi hermano, “fíjate en Valentín”. Aquella mujer, (entonces tenia dudas sobre si las monjas eran mujeres o una especie distinta superiores que estaban en el mundo para fastidiar a todo aquel que no se sometía a sus reglas) tenia fijación conmigo, inquieta que era una y bastante parlanchina siempre me pillaba, ¡Amparo! Gritaba, ¡al rincón, castigada durante toda la mañana!
Un día llegue a mi casa toda enfada y llorando le dije a mi madre, cámbiame de escuela, yo no quiero ir a las monjas, quiero ir al Arrabal, la convencí, hablo con la directora para que me admitiese y ya nunca mas permanecí en un rincón mirando a la pared.

Después de un año sentada mirando a la pared como si mereciese un castigo por no ser buena, ayer decidí revindicar sentarme mirando de frente.

9 comentarios:

Miguelo dijo...

yo estudie en un colegio de curas y anda que no me castigaron veces...

Xiketä dijo...

Ole, ole y oleeeeeeee
Y has conseguido que te pongan cara al frente? o las monjas siguen queriendo corregirte?
Me parece genial lo que has hecho!!!
Ya era horaaaaaaaa!!!!!!
Besos guapa!

Sasian dijo...

uf! pues si ya eras brava mirando a la pared, que tiemble tu pueblo, pues ahora serás bravísima.

Pero,dulcemente brava.

un beso

RENATA dijo...

todas las instituciones lo unico que hacen es condicionarmos y no dejarnos ser.
que bueno que te sentaste mirando de frente!!
saludos!!!

ybris dijo...

Leerte es leerme.
Mi destino era infaliblemente quedarme de rodillas en algunas clases la hora entera (y hasta con los brazos en cruz y un libro en equilibrio en cada mano para que se cayera si me movía).
Sobreviví gracias a que había otras clases y otras personas.
De ahí debe venirnos a ti y a mí el amor a los rincones en que poder pensar.
Claro que primero mirando a la pared y luego mirando de frente.
Y es que mirar de frente exige tener algo mirado ya por dentro.
Por eso abunda tanto gilipollas que lo único que sabe es mirar amenazando porque no tiene más razones que sus pistolas.

Besos de un malo a una mala.

mia dijo...

Es tremendo el mal que se puede hacer

a la infancia,a la personalidad del individuo!

Luego crecer...libre limpio..

Probar que todo lo recibido era fatuo,ruido,vacío,hueco,y crecer

Crecer libre con la mirada rompiendo muros,logrando la libertad!

Todo un triunfo tu mirada más

y más allá!

Mi cariño y admiración,

sabiendo que no es fácil

demoler tanta convicción!

♥♥♥besos♥♥♥

CARINA dijo...

tambien fui a un colegio de monjas ,.. en mi caso una mañana me vieron desayunando con mi padre en una cafeteria y llamaron a casa para contar que me habian visto con un señor mayor y con mi uniforme puesto y que era yo una deshonra para la insitucion ,mi mama las dejo hablar y por supuesto al otro dia me cambio de colegio .perdi el año pero gane en salud educativa

María Manuela dijo...

Juraría que ayer te dije:

Ya era hora...lo que tengo claro es que me voy a comprar un frigorífico como el tuyo jeje...es precioso y con un congelador muy grande!!!

Isabel Martín dijo...

A mi en el cole no me arrinconaban de esa manera. Tuve una profesora que formaba grupos según la capacidad de las niñas.
estaba: la mesa de las listas, la de las trabajadoras, la de las burras, la de las gamberras y la de las vagas. odiaba la asignación que me habían dado, así que fui haciendo méritos hasta sentarme con mis amigas en... la mesa de las vagas.
nunca nadie más eligió por mi.