2007/04/25 | By: Amparo

Moudood Rana

Desde que mi vida dio un giro laboral me levanto un poco más temprano, me gusta desayunar visitando a mis amigos, después de una ducha que a veces tiene que ser demasiado rápida por entretenerme demasiado en las visitas salgo pitando para coger el metro. Me gusta, ya he encajado en un grupo de mujeres que trabajan en “El Corte Ingles” el viaje se hace ameno y corto, apenas son diez minutos y después trasbordo con otro que me lleva a mi destino, quince minutos mas que los dedico a la lectura, MM me ha prestado la Vieja Sirena y me tiene enganchada, se que algún día me pasare de parada, pero bueno, no importa.


Esta mañana después de escalar las interminables escaleras de la salida del metro y recoger el periódico gratuito que con una sonrisa muy agradable me tiende un señor he cruzado el paso de peatones que me conduce a mi segundo desayuno, me ha llamado la atención unos panfletos colocados en los parabrisas de los coches…y curiosa que es una en estas cosas del panfleto he cogido uno, una persona, un árabe, se presenta a las elecciones y pedía el voto y la solidaridad con el colectivo de inmigrantes, después de leerlo lo he guardado junto con el periódico.

Todos los días nos reunimos las mismas personas en la barra del bar, el café es buenísimo y la señora que lo regenta muy agradable, en la punta de la barra siempre se sienta un señor gordo….hoy ha llegado unos minutos después que yo y nada mas sentar su gordo trasero en el taburete dice… dirigiéndose a la señora del bar…

-¿Has visto los papelorios que hay en los coches?-
-no- contesta
- un tal Rana, un moro de mierda que pide apoyo, igualdad y derecho al voto…
- no si ellos han venido en patera, pero ya veremos como salimos nosotros, nos van a tirar, si el Cid levantara la cabeza, con lo que lucho por expulsarlos de España…


Después han llegado mi compañera de trabajo y su marido
Las descalificaciones e insultos han continuado, yo me he limitado a leer el periódico haciendo oídos sordos a los comentarios, la indignación me estaba royendo por dentro pero he callado…

8 comentarios:

ybris dijo...

A veces uno se avergüenza de pertenecer a la misma humanidad que otros.
No sé si yo hubiera podido callarme.

Besos, madrugadora

gaviota dijo...

no creas que no me costo el callar...pero..

María Manuela dijo...

Tenías que haberte llevado al doberman (guau guau)...
Lo único que haces en esos casos es sulfurarte y arriesgarte a que encima te tire una silla. Es inevitable, pero tal vez lo que sí conseguiremos hablando es que ellos cada vez se sientan menos libres para decir sandeces impunemente, sólo eso. Dejarles cada vez más encerrados y que se escuchen ellos mismos.
Tal vez así tendrán más miedo a abrir la boca que nosotros.
Habrá más oportunidades de hablar, en otro momento en que te sientas más segura, no te preocupes. Lo habrá, por desgracia.

Fernando dijo...

Es algo que se va calando en las sociedades opulentas...el miedo, el rechazo a lo diferente...les hace ser inseguros y violentos...pero pasa en todos los sitios...un besico y no creo que a esas horas merezca la pena meterse en harina...pero...

ybris dijo...

Ya le dije a Vi que os dejaba un beso hasta el miércoles si no soy capaz de conectarme desde la sierra durante todo este puente.
Especial para mi soñadora Amparito.

ybris dijo...

Parece que me he podido conectar.
No te vea yo sin sueños, mi queridísima amiga.
Que alguno se vaya al traste no quiere decir que lo hagan todos.
Tiene razón Vi cuando dice que no es cuestión de edad.
Ella dice que es cuestión de ilusión pero yo a eso añado que también lo es de constancia, tenacidad, cabezonería o de un buen par de glándulas sexuales.
A ver si ahora que tenemos tanto vivido vamos a aflojar.
Que no me entere yo.

Un besazo.

Anónimo dijo...

http://laesteladelascerezas.blogspot.com/

rizossa dijo...

a veces hay que saber esperar.
gaviota sabe que ese no era el momento, tampoco el lugar.

paciencia blogueros.