2009/08/02 | By: Amparo

Boda campera



Ayer empezaba agosto, tal y como toca, con cielo despejado y el habitual calor pegajoso que deja el verano en el mediterráneo.

Podría haber sido un día mas de los muchos que van trascurriendo, a veces con lentitud, otras demasiado rápido pero siempre dejando la marca del tiempo sobre la piel.

Hace unos días, mi prima, la más pequeña, la Bego, que es casi de la misma edad que Isabel me llamaba por teléfono para decirme que celebraba con una comida en el campo su casamiento y el nacimiento de su hijo y que contaba con nosotros.

Ahora ya no es necesario madrugar para ir a Teruel, la autovia te planta allí en un periquete, ya no hay cuestas del Ragudo ni interminables colas detrás de camiones a los que era imposible adelantar, Teruel poco a poco se ha ganado el derecho de ser una ciudad bien comunicada.

Almorzamos al lado de la fuente de Cella, el mayor pozo artesiano de Europa y origen del río Jiloca. Despues retomamos el rumbo a Santa Eulalia, los aledaños de la Ermita de la Virgen del Molino era el lugar que nos habían indicado y como muestra de que agosto entraba con armonía dejo unas cuantas imágenes

3 comentarios:

ybris dijo...

Da gusta comprobar como se puede celebrar una boda de modo original sin caer en las celebraciones habituales.
Bonitas fotos. No hace falta decir que lo habéis pasado muy bien.

Besos.

Isabel Martín dijo...

La mejor boda a la que he asistido. Sin protocolos absurdos ni falsas felicitaciones. Solo buen ambiente en agradable compañía y en un entorno perfecto.

... de Teruel teníamos que ser.

Artur Josep Martinez dijo...

Que bonico!!!